Y así como si nada sucedió, me quedé en la lluvia, dejando que mi ropa y mi pelo se mojaran por completo y mis ojos parpadeando esquivando esas gotas que comenzaban a caer. Miré al cielo nuevamente mientras tus húmedas manos buscaban las mías.
Mis ojos llenos de lágrimas sonríen, mi cabello es como un río que fluye entre tus dedos. Tus manos me sostienen con una ternura inexplicable y a la vez con una firmeza ,pero era una firmeza sutil.
Acariciastes por última vez mis mejillas y te fuiste. ¿Y ahora?; ahora estoy totalmente sola, mojada, en aquel lugar donde nos conocimos.
El sol se asoma para sacar el último de mis recuerdos, y ahí aunque no lo creas fue cuando me dejé caer feliz sobre el suelo mojado, feliz?! te preguntarás. Sí, feliz porque sé que volverá a llover y con la lluvia voy a crecer otra vez.
