Cuando
era chica solía jugar que tenía un hombre al lado que me amaba con todas sus
fuerzas, tenía un vestido perfecto, una casa enorme en el medio de una ciudad hermosa,
un trabajo soñado. Tenía todo lo que una mujer soñaba. Era tan feliz solo con
imaginar y crear en mi mente una vida llena de cosas inexplicables.
Pero mientras iba perdiendo mi inocencia
cuando deje de jugar y empecé a vivir fue una desilusión enorme porque pude ver
y entender que no todo es como cuando sos una nena inocente, pq ya no estás a salvo de nadie, no te podes
encerrar en ese mundo perfecto que te creabas solo para vos, empezás a
compartir una vida, con personas buenas que te guían y otras que no siempre
quieren verte bien, así es como te
tropezas con piedras que no sabías que existían, ni que iban a ponerse en tu
camino, tenes qe ser una guerrera, sacar la espada y defenderte.
Así vas creciendo, atravesando la
adolescencia, conoces las amistades verdaderas, esas que te dan ganas de reír
hasta llorar, conoces la amistades no tan verdaderas que te dan ganas de llorar
hasta reírte por haber confiado en gente llena de maldad, conoces el amor, que
te hace sentir cosas que nada ni nadie nunca te hicieron sentir, pero también
junto con esto llega el desamor, que te hacen sentir un dolor enorme, que nunca
creíste que se podría sentir, entonces así vas escondiendo en tu interior una
botella donde guardas toda la ira , dolor y frustraciones que llevas. Aunque
sabes muy bien que esa botella va a romperse.
La solución es simplemente ahuyentar esos demonios que te ahogan y esos miedos
que te desbordan, volver a crear en tu interior esa vida perfecta que es lo que
mereces, date esa oportunidad de dejar atrás todo lo que te lastimó , corré las
piedras, seguí, seguí y que nada te detenga. Así simplemente vas a conseguir
vivir en paz.
jueves, 25 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Tú siempre me encuentras...
- Y nos encontramos. Siempre nos encontramos, de alguna forma siempre acabamos juntos, no importa adónde vaya, no importa cuánto intente alejarme de ti. No importa. Tú siempre me encuentras.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)