El inconsciente, sin embargo, no sería solamente el contenedor de vivencias reprimidas por ser demasiado dolorosas, sino un aparato mucho más vasto cuya finalidad es almacenar información muy útil pero que no es bueno ni sano que esté siempre en la consciencia. Sería imposible tomar una decisión y dar una respuesta si tuviéramos que analizar toda la información de la que disponemos en ese momento.